Gran parte de la atención está centrada en Moscú, donde se da por descontada una nueva victoria, la cuarta, de Vladímir Putin.

Los líderes de la Unión Europea (UE) tienen la vista puesta en los procesos electorales que se desarrollarán en 2018 y que serán transcendentales, entre ellos los de Italia, la República Checa y Hungría, dentro de sus fronteras, o los de la vecina Rusia.

Se trata de un año cargado de citas con las urnas a distintos niveles: desde los comicios presidenciales que se celebrarán en Rusia, Finlandia, la República Checa, Irlanda y Chipre a los legislativos en Italia, Hungría, Eslovenia, Suecia, Letonia y la no reconocida República Turca del Norte de Chipre, pasando por municipales en el Reino Unido y Polonia y regionales en Alemania.

Gran parte de la atención está centrada en Rusia, donde se da por descontada una nueva victoria, la cuarta, de Vladímir Putin en las elecciones presidenciales del 18 de marzo (los pronósticos apuntan a un resultado histórico, con más de dos tercios de los votos), con lo que revalidará el mandato hasta 2024 y estará casi un cuarto de siglo en el poder.

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