El ex presidente de Brasil emitió un comunicado: "no estoy incumpliendo la orden judicial".

Tras haberse cumplido a las 17 hora argentina el plazo otorgado por el juez Sérgio Moro para que Lula da Silva se entregue a la Policía Federal, el ex presidente de Brasil entró oficialmente en rebeldía y sería detenido en lo inmediato.

"Tengo derecho a recurrir nuevamente a la Justicia. Me voy a quedar junto a mi pueblo, junto a los trabajadores, la gente que lucha en Brasil, no estoy incumpliendo la orden judicial", dijo el expresidente a través de una vocera, quien agregó: "Lula sabe que es inocente".

Los abogados de Lula negocian con las autoridades la entrega del expresidente. La Policía Federal se niega a detenerlo en el sindicato producto de la gran cantidad de seguidores presentes. No sería considerado como prófugo por la Justicia.

Pasadas las 16, se esperaba la palabra del exmandatario pero prefirió no hablar. Se viven momentos de tensión y protestas en San Pablo. De acuerdo a versiones periodísticas, Moro quería que Lula se entregue en la cárcel de Curitiba, pero el expresidente se negó a hacerlo: quiere que la Justicia lo busque en el sindicato y ante sus seguidores.

Sus fieles rechazan su detención y se agruparon en las inmediaciones del sindicato para apoyar al líder del Partido de los Trabajadores (PT).

Da Silva fue condenado por un lujoso departamento que recibió como soborno de la constructora OAS, a cambio de garantizarle a la empresa contratos con la estatal Petrobras. Estas coimas rondan los US$ 1,2 millones.

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